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Alfonso Zapater Gil, aragonés que nació en
Albalate del Arzobispo (Teruel), aunque él se
consideraba también originario de Urrea de Gaén, una
localidad cercana. Falleció en Zaragoza a la edad de
74 años, dejando casi 40 libros de novela, poesía,
teatro, crónicas y reportajes. Además, era autor de
obras enciclopédicas como Aragón, pueblo a pueblo
(en 12 volúmenes, con prólogo de su amigo Camilo José
Cela); Esta tierra nuestra; Aragón ruta de la sed
(prologado por Ramón J. Sender); Líderes de Aragón,
siglo XX; Historia de la jota; o la monumental
Tauromaquia aragonesa (en 3 tomos y con más de 600
protagonistas).
Lector empedernido desde niño,
comenzó muy pronto a escribir versos y a bailar la
jota, siguiendo los pasos de su padre. A los 17 años
debutó como novillero y, hasta que decidió retirarse a
los 19, toreó más de 30 corridas en diversas plazas de
España. Obtuvo algunos éxitos, se hizo amigo de
toreros famosos e incluso decían que se parecía a
Manolete, por lo serio que era y lo espigado y quieto
que se quedaba ante el toro.
Cuando tuvo claro que quería
dedicar su vida a las letras, se trasladó a vivir a
Madrid, donde se ganó la vida de las más diversas
maneras: como novillero, poeta, periodista, guionista
de radio y autor teatral. Estrenó varias obras y fundó
el Teatro de cámara y ensayo El Corral de la
Pacheca, así llamado en recuerdo del primer corral
de comedias que hubo en la capital.

En los años 50 publicó
también cuatro libros de poemas: Tristezas, Dulce
sueño eterno, Julio y Ramillete. No dejó nunca de
escribir poesía; algo más que una afición que en 1976
le valió el Premio San Jorge, por la obra Hombre de
tierra.
De regreso a Zaragoza,
comenzó su actividad periodística como redactor en
Amanecer y Pueblo. Posteriormente, colaboró en Radio
Juventud y fue corresponsal de Europa Press, hasta
que, en 1966, ingresó en el Heraldo de Aragón donde
desarrolló casi toda su actividad profesional.
Recorrió todos los pueblos aragoneses, contó de forma
directa cuanto ocurría en la región y se convirtió en
uno de los periodistas más populares. En la
actualidad, escribía en dicho periódico una columna
diaria y los domingos, publicaba sus memorias por
entregas.
Fue distinguido con el
premio de honor de la Asociación de la Prensa de
Aragón en reconocimiento a su trayectoria.
Paralelamente a su faceta de periodista, en los años
70 inició la actividad novelística con títulos como El
hombre y el toro (Premio Padre Llanos, de Binéfar), El
pueblo que se vendió (Premio ciudad de Barbastro),
Siembra (premio San Jorge), Viajando con Alirio
(Premio Ciudad de Jaca) o El accidente (finalista del
Premio Nadal en 1982). En esas obras, están presentes
algunos de sus temas preferidos: el mundo rural, la
despoblación y la tierra.
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Alfonso Zapater
en una jornada del
Ebro |
Más
recientes son sus novelas La ciudad infinita, Yo
falsifiqué el Guernica o El regreso de Moisés:
memorias apócrifas de Joaquín Costa.
En Los
sublevados narró, a través de varios testigos, el
levantamiento republicano en Jaca de los capitanes
Fermín Galán y García Hernández. Recientemente,
publicó un estudio sobre los ecos del Quijote en
Aragón.
Como
autor teatral, estrenó La chabola y Noche de
pesadilla, ambas durante sus años en Madrid, y Yo
traigo la luz, Se fue al amanecer, El farol o Crónica
del Compromiso, sobre el tema histórico del Compromiso
de Caspe. Muchas de estas obras fueron representadas
durante años en todos los pueblos de Aragón por el
teatro La Taguara, fundado por la actriz Pilar
Delgado, con la que contrajo matrimonio y tuvo
cinco hijos.
Javier Ortega
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