|
El maestro Damián Forment
nació en Valencia y allí pasó los primeros años de su
vida. Siempre, sin embargo, le tuvimos como a
aragonés, porque de raíz aragonesa era su familia, con
ramas en Molinos y Alcorisa, dos nobles villas
turolenses, y porque en Zaragoza pasó treinta años de
su vida, bien es cierto que entre idas y venidas a
muchos lugares, trabajando y enseñando a muchos el
arte y el oficio.
Formado en el taller de su padre
Pablo Forment, las primeras noticias sobre su
actividad datan de comienzos del siglo XVI, en que
colaboro junto con su hermano Onofre Forment, en la
realización del retablo mayor del convento de la
Puridad (se conserva en el Museo de Bellas Artes de
Valencia), y en otro para la colegiata de Gandia,
ambos contratados y dirigidos, por su padre.
Contrató la
ejecución del magnífico
retablo mayor de Santa María del Pilar
en Zaragoza, el 1
de mayo de 1509. Es que a partir de entonces,
Damián Forment, que tendría alrededor de treinta
años, fijó su residencia en Aragón, primero de forma
provisional, luego ya definitivamente. No había nacido
en Aragón. Lo hizo en Valencia hacia 1480. Tampoco
moriría en Aragón. Quedó sepultado en Santo Domingo de
la Calzada, donde falleció en diciembre de 1540. Pero
la mitad de su vida, y la mayor parte de su labor
profesional, las llevó a cabo en territorios del reino
aragonés. Aunque también es indudable que, si hay un
escultor de la Corona de Aragón, ése fue Forment,
que trabajó en Valencia, en Cataluña y en Aragón, y
alguno de cuyos discípulos, como Juan de Salas,
dejó su huella en Mallorca.

Detalle del
Retablo Mayor
Basílica del Pilar - Zaragoza
Forment se
instala en Zaragoza, en unas casas próximas a la
Iglesia de Santa María del Pilar, que le había cedido
el cabildo, y que albergaban no sólo la vivienda, sino
también el obrador donde el escultor y su taller
construían el retablo mayor del templo. Terminado
éste, en 1518, Forment busca aposento en la
calle de San Blas, en la parroquia de San Pablo y
hacia 1520 comienza a considerarse ya "vecino de
Zaragoza". Conserva, no obstante, su casa de la calle
de San Vicente, en Valencia. En esta ciudad había
radicado el taller familiar, encabezado por su padre,
Pablo Forment, y en el que también trabajaba su
hermano mayor, Onofre. Seguramente su condición
de segundón, que le obligaba a crear un obrador propio
o a seguir trabajando a la sombra de su hermano,
influyó en la decisión de trasladarse a Zaragoza al
año siguiente de la muerte de su padre. Curiosamente,
será sin embargo Onofre Forment quien aparezca
posteriormente en Zaragoza, colaborando en las obras
de Damián. Igualmente otros miembros de la
familia, incluida la madre del escultor, Beatriz
Ferrer, (que en algunos documentos aparece con el
apellido Cabot) se encuentran reseñados en la
diplomática aragonesa conocida, unos instalados
definitivamente en la ciudad, otros temporalmente.

Detalle del
Retablo Mayor
Catedral - Huesca
El taller de
Forment, si bien el más numeroso de Aragón en su
tiempo, en cuanto a aprendices y colaboradores,
constituyó una empresa artesanal fuertemente enraizada
en el ámbito familiar. Claro ejemplo de ello es el
papel desempeñado por su mujer Jerónima Alboreda.
Se casaron en Valencia el 13 de septiembre de 1499, y
tuvieron cuatro hijas: Úrsula, Magdalena, Isabel y
Esperanza. Pero Jerónima no fue sólo la
mujer del escultor Forment sin más. Da la sensación de
que era ella quien organizaba los asuntos
administrativos de toda la casa, incluido el taller.
Existe documentación en la que la mujer de Forment
firma recibos por obras de su marido, e incluso en una
ocasión llegó a contratar ella misma un retablo,
el mayor de la iglesia
parroquial de la localidad zaragozana de Velilla de
Ebro.
El joven escultor Forment rindió homenaje a su esposa,
perpetuando su efigie, junto a la suya propia,
en el pie del retablo mayor
del Pilar.
El obrador de
Forment fue sin duda el más importante de los
dedicados al arte mueble en el ámbito aragonés en la
primera mitad del siglo XVI. Y eso teniendo en cuenta
la enorme importancia alcanzada por la escultura
aragonesa en esos momentos del Renacimiento
peninsular.

Retablo Mayor
1509 - 1518
Basílica del Pilar -
Zaragoza |
Fue una auténtica
empresa de producción escultórica. Hasta esta fecha
han sido documentadas más de 30 obras realizadas en
él, de las cuales más de 25 son retablos, 12 de los
cuales retablos mayores. Algunos tan señalados,
decisivos para evolución estilística del Renacimiento
en la Corona de Aragón, y laboriosos, como el citado
mayor del Pilar, o el
mayor de la Catedral de Huesca o el mayor del
Monasterio de Poblet.
Además el taller de Forment recibió encargos
para sepulcros y lápidas funerarias, diversas figuras
de pequeño tamaño, relieves, y confeccionó dibujos y
trazas para proyectos artísticos propios y ajenos.
Era tal la carga
de trabajo de Forment que hubo de mantener su
obrador dividido en dos núcleos, el de Zaragoza y el
de Huesca, mientras duró la realización del
retablo mayor de la catedral
oscense.
Y llegaron a ser tres las ubicaciones del taller,
entre 1527 y 1530, cuando organizó en la localidad
tarraconense de Montblanc el que llevaría a cabo el
retablo mayor del
Monasterio de Poblet.
Es posible que la actividad de éste último núcleo se
prolongará durante más tiempo realizando alguna otra
obra en Tarragona que hasta ahora no ha sido
documentada.

Úrsula Forment |
La
ingente actividad desplegada por el obrador
formentiano en esos momentos, le ocasionó al escultor
un espinoso pleito con el Monasterio de Poblet, cuyos
monjes no estuvieron de acuerdo ni con el desarrollo
ni con el resultado de los trabajos: se quejaron de la
mala calidad del alabastro, así como de las
prolongadas ausencias del maestro durante las obras, y
de las medidas del retablo. Así, por todo ello,
dejaron sin efectuar el último pago, originándose el
larguísimo pleito que se inició en 1535 y se prolongó,
más allá de la fecha de fallecimiento del escultor,
hasta 1570. No era esta la primera vez que Forment
tenía que pelear con los encargantes de uno de sus
trabajos: lo había hecho ya, junto a su hermano
Onofre, contra los plateros valencianos a causa de
las desavenencias entre ambas partes respecto a un
retablo realizado por los Forment para la
capilla gremial.

Retablo Mayor
Catedral - Huesca
Esta gran
capacidad de trabajo se debió en buena parte al
elevado número de aprendices y oficiales con que, como
ya hemos dicho, contaron sus talleres, convirtiéndose
en un auténtico centro de formación, que atrajo a
individuos de muy diversas procedencias: La Rioja,
País Vasco, Castilla, Cataluña, Valencia, Francia,
Países Bajos, etc. La fama del obrador de Forment
como lugar de aprendizaje debió alcanzar tal
relevancia que el mismísimo escultor Felipe Bigarny
envió a su hijo, Gregorio Pardo, desde
Castilla. Siguiendo la documentación alusiva, las
investigaciones han dado con más de treinta nombres
relacionados con el taller formentiano a lo largo de
las tres décadas de su actividad en tierras
aragonesas. Dada la intensa y, a menudo dispersa,
actividad desplegada por Forment, éste necesitó sin
lugar a dudas de hombres de su confianza. Por eso
algunos de los integrantes del obrador pertenecerán a
él durante mucho tiempo. Nicolás de Urliens fue
"criado" de Damián Forment más de veinticinco
años, y Miguel de Peñaranda casi veinte.
La enseñanza de
las profesiones de imaginero y mazonero que se
impartía en los obradores de la época era
eminentemente práctica, según una tradición que se
remonta al modo de hacer medieval. Sin embargo,
Forment se distinguió también por adiestrar a sus
discípulos en el dibujo, disciplina que en el
Renacimiento tiene una especial importancia para los
teóricos como manera de comprender y aprender una obra
de arte tanto en su conjunto, como en sus diferentes
partes.

Escena de Jesús
rezando en el monte de los Olivos
Retablo Mayor
Catedral - Huesca
Este interés y
esta actitud son claro exponente de que el escultor
era un hombre de su tiempo. Sin desprenderse de las
servidumbres del mercado y de la producción artesanal,
Damián Forment no obstante entiende su oficio
como una actividad liberal y ennoblecedora, dentro de
las pautas del humanismo italiano. Como prueba y
reivindicación de ello dejó por lo menos dos veces
esculpida su imagen en sus obras: en el
retablo mayor del Pilar y
en el de la Catedral de Huesca.
En el primer caso el autorretrato del artista se sitúa
en el sotabanco y está acompañado en otro panel por el
retrato que hizo de su esposa, Jerónima Alboreda,
ya referido. Forment, cuya efigie aparece de
perfil, como en la tradición medallística, es un
hombre de treinta años, tocado de gorra y red que le
recoge el pelo, y se ha acompañado a sí mismo por la
representación de las herramientas de su oficio, un
mazo y un cincel.
En el
retablo mayor de la Catedral
de Huesca,
el escultor prefirió el retrato de su hija Úrsula
para el medallón que acompaña al suyo propio.
Ambos se hallan también en el sotabanco del retablo.
El perfil ya más maduro de Damián Forment queda
encerrado en un corona de guirnaldas y frutos, y está
acompañado por una algunos animales: unas aves en la
zona superior, y sobre todo un gato y dos ratones, uno
de los cuales roe una espiga.
|

Escena de Jesús con
la cruz
Retablo Mayor
Catedral - Huesca |

Escena de la
crucifixión
Retablo Mayor
Catedral - Huesca |
El retablo mayor del Pilar,
es claro exponente del dominio del artista tanto del
lenguaje gótico como de las maneras renacentistas. La
arquitectura de este retablo, como sucederá con el de
la
catedral de Huesca,
se construyó según esquemas góticos, mientras que la
imaginería denota ya un buen conocimiento de los
modelos y formas de trabajo del Renacimiento. Hay que
pensar también que en ambos casos la tipología de la
mazonería fue una imposición y exigencia de los
respectivos cabildos, si bien es cierto que el
escultor debió crecer profesionalmente en Valencia a
caballo de las dos estéticas, participando de la
tradición gótica en la que nació el taller de su padre
y de los nuevos morfemas que difundían en la ciudad
levantina artistas como Fernando Yañez de la
Almedina y Fernando Llanos, ambos de
estirpe leonardesca.

Retablo Mayor
Basílica del Pilar -
Zaragoza
Tempranamente se
evidencian en su obra referencias a modelos del nuevo
estilo, tanto de raíz nórdica (utilización de estampas
de Alberto Durero, en cuya difusión en Zaragoza
y Aragón pudo tener un papel relevante el importante
impresor Jorge Cocci), como italiana, a través
de connotaciones derivadas de estampas de Rafael
y de la incorporación de notas de tipo leonardesco.
Forment
aprende rápido y evoluciona al ritmo natural en que
van difundiendo nuevas obras y modelos procedentes de
Italia sobre todo. Los especialistas han encontrado en
sus obras, a partir de 1520, una intensificación de
las tendencias clásicas. Seguramente ayudan a ello
varios factores, entre los que figuran la estancia en
Zaragoza de la corte real de Carlos I entre
1518 y 1519, con la que llegan importantes nombres de
la escultura peninsular como Felipe Bigarny y
Alonso Berruguete, y es posible que algún
artista foráneo y hasta entonces desconocido, como el
florentino Juan de Moreto.
|

Retablo Mayor
Basílica del Pilar -
Zaragoza |
Entre todos ellos
ayudarían a crear un ambiente propicio a la
circulación de grabados y estampas, a la comunicación
de nuevas experimentaciones, que en Aragón y en
concreto en el arte de Forment fructifican a lo
largo de los siguientes años: ecos de la Batalla de
Cascina se encuentran en el
retablo mayor de la Catedral
de Huesca,
y otros del grupo de Laoconte en el tarraconense
retablo mayor de Poblet.
A partir de ese momento parece acentuarse el gusto de
Damián Forment por la expresión naturalista,
por el estudio del cuerpo humano, afinándose su
capacidad para el estudio de fisonomías y sus dotes
para las grandes y teatrales composiciones escénicas.
Además Forment muestra una perfecta adecuación
de las características estéticas al contenido
iconográfico, de tal manera que prefiere valores
narrativos y descriptivos para las escenas de relatos
religiosos, mientras que las figuras individuales,
sobre todo las femeninas, alcanzarán un alto grado de
síntesis compositiva e idealización: no hay sino
contemplar las magníficas virtudes conservadas en
Alcañíz procedentes del
sepulcro del virrey Juan de Lanuza,
que el escultor
labró en la iglesia del castillo de la localidad
turolense.
El cincel de
Damián
Forment
fue requerido para los más importantes encargos
escultóricos del momento. En su taller se edificarán
gran parte de los retablos mayores más relevantes y,
en el ámbito funerario, el amueblamiento de algunas de
las capillas más renombradas.
Sin ser
exhaustivos, entre los primeros se encontrarían:

Retablo Mayor
Catedral - Barbastro |
-
Retablo mayor del Pilar
(1509-1518)
-
Retablo mayor de la
Iglesia de San Pablo en Zaragoza (contratado en
1511)
-
Retablo de la Iglesia
de San Miguel de los Navarros en Zaragoza
(1520-1525)
-
Retablo mayor de la
Catedral de Huesca (1520-1534)
-
Retablo mayor de la
Iglesia del Convento del Carmen de Zaragoza
(1520-1523),
-hoy
desaparecido-,
-
Retablo
mayor y portada de la Iglesia de San Juan de
Vallupié en Calatayud (1532)- en este caso, Forment
firmó un acuerdo con el italiano Juan de Moreto
para hacer los trabajos a medias, de las cuales sólo
se conserva el retablo, actualmente en la localidad
zaragozana de Sediles.
Destacan, entre
las obras de carácter funerario realizadas por el
obrador formentiano:
-
Retablo de madera y
alabastro para la capilla que el secretario real,
Miguel Pérez de Almazán tenía en el antiguo claustro
de la vieja Iglesia del Pilar de Zaragoza (1516)
-
Retablo para la capilla
del impresor alemán Jorge Cocci (1515)
-
Retablo y sepulcro de
la capilla del obispo de Lérida Jaime Conchillos,
también en el claustro del Pilar (1527)
-
Retablo para la capilla
de la familia Conchillos en la Iglesia de la
Magdalena de Tarazona (1529).
Todas estas obras
han desaparecido, privándonos sin duda de algunas de
los conjuntos escultóricos más puramente renacentistas
de Forment y de la escultura aragonesa del
siglo XVI, a tenor de lo que puede deducirse de la
documentación conservada. Afortunadamente conocemos,
aunque sólo parcialmente,
|
 |
 |
|
Esculturas de las
virtudes fortaleza y templanza (se conservan en el
Ayuntamiento)
Sepulcro de don
Juan de Lanuza
Ayuntamiento -
Alcañíz |
Fuera de Aragón,
Forment llevó a cabo toda la obra de su etapa
valenciana, en la que destacan:
-
El retablo mayor de la
colegiata de Gandía (1496)
-
El retablo de la
capilla de la Puridad (1500),
- ambos todavía estando su padre al frente del
taller familiar-, y
-
El
retablo de San Eloy para el gremio de plateros
(1509),
en compañía de su hermano.
De entre las
empresas afrontadas fuera de Aragón, a lo largo de su
época de madurez, es imprescindible nombrar

Retablo Mayor
Monasterio de Poblet |
-
El
retablo mayor del Monasterio de Poblet (1527-1530) y
-
El
retablo mayor de la Catedral de Santo Domingo de la
Calzada (contratado en 1537), que dejó inconcluso a
su fallecimiento, siendo terminado por sus
colaboradores.
Además de todo
ello, Forment también recibió encargos para
realizar dibujos y trazas destinados a servir de
modelo para obras ejecutadas por otros artistas, como
el documentado ejemplo del
retablo mayor de Sallent
(1537).
El escultor haría de su mano los cartones para las
escenas de pintura que habría de llevar a término el
pintor Martín García.
Forment fue un
escultor con grandes dotes creativas, demostrando en
toda su trayectoria una enorme capacidad de
asimilación y síntesis, que revierte en su trabajo
conformando un estilo personal muy definido. La obra
de Damián Forment, desarrollada en los términos
expuestos de manera muy general, es fundamental para
la historia artística aragonesa, a la que aporta
algunos de sus exponentes más señeros, tanto en
términos relativos de la época en la que fueron
creados, como absolutos y referidos al conjunto de la
historia del arte aragonés y peninsular.
Los retablos
mayores del Pilar y de la Catedral de Huesca no tienen
sin duda parangón.
Luis Miñana. |