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Sancho Garcés (Sancho III
El Mayor) Rey de Pamplona que unificó, temporalmente,
la España cristiana. Era hijo de García
Sánchez, el Trémulo, a quien sucedió en el
Trono en el año 1000, inicialmente bajo un consejo de
regencia.
Aprovechando la desintegración
del Califato de Córdoba, dirigió toda su atención
hacia la unificación de los principados cristianos de
la península Ibérica y algunos del otro lado de los
Pirineos: siguiendo las ideas feudales dominantes en
la Europa del siglo XI, estableció una red de
relaciones de vasallaje y parentesco que le hizo rey
-teóricamente- de un extenso territorio que iba «desde
Zamora hasta Barcelona», incluyendo Gascuña.
En 1010 se casó con la hija del
conde de Castilla, lo cual facilitó un acuerdo
favorable sobre las fronteras entre ambos estados
(1016).
Anexionó a su reino los condados
de Sobrarbe y La Ribagorza, alegando
derechos dinásticos para intervenir en sus conflictos
internos contra las pretensiones del conde de
Barcelona (1019).
Más tarde sometió también a este
último a vasallaje, a cambio de la ayuda prestada en
el conflicto contra su propia madre (hacia 1023).
Por las mismas fechas, el apoyo
al conde de Gascuña en su lucha contra el Condado de
Toulouse, le vino a proporcionar al rey de Pamplona el
vizcondado del Labourd y el vasallaje de Gascuña (que
teóricamente heredó Sancho al morir el conde, que era
su tío).
Su parentesco con la familia
condal castellana le permitió igualmente intervenir en
aquel estado, apoyando la autoridad de su cuñado (el
conde niño don García) frente a los nobles y a
la intromisión del rey de León; Sancho casó a su
hermana Urraca con el rey leonés para pacificar
las relaciones con él y poder así ejercer libremente
su influencia sobre Castilla. Al morir asesinado el
conde don García durante un viaje a León
(1029), Sancho ocupó Castilla alegando los derechos
sucesorios de su mujer, a pesar de que existían
herederos masculinos con más derechos para regir aquel
Condado.
Esto hizo estallar la guerra con
el rey de León, que también ambicionaba la anexión de
Castilla; la suerte de la guerra entre los dos reyes
favoreció al de rey Pamplona, que ocupó León, Zamora y
Astorga (1034).
De ese momento data una acuñación
de moneda en la que Sancho se titula emperador.
Sin embargo, su imperio fue
efímero, en 1035 el rey leonés reconquistaba su
capital (que era la ciudad que daba derecho a usar ese
título de imperial).
Y en aquel mismo año moría
Sancho, dejando sus estados repartidos entre sus
hijos:
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