|

ampliar
para VER PLANO
|
Distancia
desde Zaragoza: 77 Km.
Tiempo estimado: 01h01
Municipio: FONTELLAS
Comarca: RIBERA NAVARRA
Provincia: NAVARRA
Población: 804
habitantes
Altitud: 276 m.
COMO LLEGAR
Para esta visita tenemos
un cómodo y fácil desplazamiento que, con gran tranquilidad, nos
llevará una escasa hora para andarlo por vía rápida y de buen
trazado.
El lugar en cuestión se
encuentra próximo a la ciudad de Tudela por lo que deberemos salir
de Zaragoza por la N-232 y que ya no abandonaremos hasta encontrar,
como decimos poco antes de llegar a Tudela, el indicador del desvío
a "El Bocal" el cual está perfectamente señalizado.
Allí se toma la NA-5281
que tras circular un par de kilómetros nos hará llegar a nuestro
destino por la misma orilla del canal y con la visión al fondo del
puente de acceso (Puente Formigales) que fue construido por
Don Ramón de Pignatelli.

EL LUGAR
La palabra "bocal"
significa presa o azud que se levanta en un río con el fin de
desviar su caudal y así, las presas del
Bocal de Fontellas a la orilla del Ebro, dan origen al
nacimiento del Canal Imperial de Aragón, el cual vino a ser un sueño convertido en
realidad. Es una obra que se anticipa a su tiempo, pero sobre todo y
en cualquier caso es un "canto" a la perseverancia y al esfuerzo
colectivo y de la que podemos decir que recientemente ha sido declarada
monumento de interés cultural.
A lo largo de 108
kilómetros de recorrido, con un trazado que va mas o menos paralelo
a la margen derecha del río, podemos encontrar presas, azudes,
almenaras, puentes,
esclusas y puertos fluviales que lo convierten en un verdadero museo
de las obras públicas, a pesar de que muchas de las obras originales
están desaparecidas o muy deterioradas.
En la actualidad la
superficie regada por el Canal Imperial de Aragón es de 26.500 ha,
de las que aproximadamente 23.600 ha están ubicadas en Aragón
(Zaragoza) y 2.900 ha en Navarra y su capacidad, en origen, es de 30
m3/s.
Esta magna obra de ingeniería se remonta al siglo XVI,
cuando el rey Carlos I mandó construir a
Gil de Morlanes una gran acequia para poner
en riego las áridas tierras del valle del Ebro a su paso por Navarra
y Aragón.
La idea inicial pretendía juntar el Ebro con el Jalón en
el término de
Alagón (provincia de Zaragoza) y desde allí llegar hasta la
capital aragonesa. Pero aquel proyecto se quedó a medias pues a las
dificultades técnicas se sumó la oposición de los grandes
terratenientes, y la
Acequia Imperial -como se llamó aquel primer canal- apenas llegó
a regar los términos navarros de Ribaforada, Buñuel y Cortes. Quedó
prácticamente inutilizada hacia 1587 pues las roturas y filtraciones
enlodaban el agua.

Palacio de Carlos V
|
A pesar del recorte del
proyecto, solo fueron cerca de 60 kilómetros de acequia, aquella primera fue ya una obra digna de admiración
destacando como
principales elementos en aquel complejo hidrológico la
presa vieja y el palacio de Carlos V, obras del
Renacimiento que tienen ya 500
años, y son hoy la parte más antigua de todo el recinto. Por debajo de este
palacio, reformado hacia el siglo XIX, cruzaban antiguamente las aguas
que iban desde el Ebro hasta la Acequia Imperial. Posteriormente,
las compuertas del Bocal del Rey -como se llamaba originariamente el
palacio- fueron cerradas, y en su lugar se planteó el jardín (con un roble
centenario de 33 metros de altura declarado monumento natural) que
adorna hoy esta construcción señorial de estilo aragonés.

Estatua de Ramón Pignatelli
en el parque de su nombre
(Zaragoza) |
Un hito destacado en la
historia del Canal es la fecha del 5 de mayo de 1772, día en el que
fue nombrado el canónigo zaragozano
Don Ramón de Pignatelli como protector del Canal
Imperial, iniciando así la construcción de una nueva presa aguas
arriba de la anterior que ya había quedado obsoleta y que gracias a su decisivo impulso pudo ser
finalizada esta obra hidráulica que vino a ser una de las más importantes
realizadas en el continente.
Para regular el canal
Pignatelli construyó la Casa de Compuertas, con once bocas, y
acometió modificaciones en el trazado para darle mayor profundidad y
anchura, con el fin de que fuera navegable hasta Zaragoza.
Por aquel entonces, el
proyecto era construir un canal que comunicara el mar Cantábrico con
el Mediterráneo, una vía navegable que además cubriera la necesidad de
saciar los regadíos de la ribera alta del Ebro. Todo ello hay que
entenderlo dentro de su contexto histórico, dominado por las ideas
de la Ilustración, que pasaban por construir canales en
España a imitación de otros países como Inglaterra y Francia. Unos planes utópicos,
puesto que no se valoraba ni su coste real, ni las condiciones
naturales del país, que lo hacían imposible.
De todo este grandioso
proyecto tan sólo una parte se llevó a cabo, entre 1776 y 1790
Pignatelli acabó:
-
1780 -
el gran acueducto del Jalón (que ya hemos visitado)
-
1784 - el cauce hasta
Zaragoza
-
1786 - el puerto de
Miraflores, las principales dependencias de la empresa en la zona
del hoy destruido cuartel de Torrero en Zaragoza (oficinas,
viviendas, talleres, astilleros, cuartel, almacenes).
-
1786 - finaliza la "Fuente
de los incrédulos" llegando el agua a Zaragoza
-
1790 - el monumental azud
de El Bocal, de 230 metros de longitud y 6'5 de altura, así como
multitud de puentes y almenaras. También el molino de Casablanca, y
diversas esclusas, aguas abajo, para la navegación, colocándose la
última piedra en la Presa Nueva de El Bocal.
|
Del siglo XVIII también es
la capilla neoclásica dedicada a San Carlos Borromeo y de finales de
ese siglo la construcción del poblado de aire racionalista para
albergar a los operarios encargados del mantenimiento así como una
posada para los viajeros que utilizaban el canal.
Este poblado está
constituido por cuatro grandes bloques rectangulares, con dos pisos
y tejados a dos aguas. Las fachadas principales de estos pabellones
presentan una fuerte tendencia a la horizontalidad y se articulan
rítmicamente con múltiples adintelados y ventanas en el piso
inferior y balcones y ventanas alternativamente en el superior,
se encuentra en el entorno del palacio y se une a él a través de una
avenida flanqueada por tupidos árboles.
Todas estas
obras, ocuparon durante años a miles de campesinos de toda la
Ribera, a presidiarios y a regimientos del ejército, que llevaron el
agua hasta unos dos Km. aguas abajo de Torrero.
El sucesor de
Pignatelli, el Conde de Sástago, levantó la actual iglesia de San
Fernando de Torrero, y años después, en 1826, el descubrimiento en
la zona de ricas vetas de arcilla, necesaria para revestir la obra y
proseguir el cauce, permitió reiniciar los trabajos, que siguieron
de forma intermitente a lo largo del siglo XIX.
El otro objeto para el que
este Canal fue proyectado, la navegación, nunca se vio plenamente
cumplido pues el cauce no se alargó más allá de
Zaragoza; en el siglo XIX se intentó en ocasiones prolongar el cauce
hasta Tudela por un lado y construir esclusas en Zaragoza para
comunicarlo con el Ebro, pero esta idea no llegó a realizarse. Sirve
hoy en día el Bocal como magnífico observatorio para apreciar los
caminos de sirga desde los que los bueyes arrastraban las
embarcaciones mediante cables cuando no había viento suficiente para
la navegación a vela.
La navegación por el
Canal, que ha perdurado hasta hace poco, fue establecida por
Pignatelli y
ofreció un servicio muy efectivo de transporte de mercancías y
viajeros en varias modalidades. La existencia de aduana entre
Navarra y Aragón dificultó el tráfico interregional de mercancías;
no obstante cumplió con efectividad su mermado papel de vía de
comunicación comarcal. El tráfico quedó hundido por bastante tiempo
con la guerra de la Independencia.
Así pues el Canal nunca llegó a su
destino; no obstante la idea de navegar el Ebro no desapareció y ha
pervivido casi hasta nuestros días. Siguiendo hoy en pie la idea de
prologar su cauce pero para extender el riego.
DONDE ALMORZAR
Al igual que nos sucede en
el paraje del Caracol de Alagón y por lo apropiado del lugar donde nos
encontramos, que duda cabe que la mejor
opción sería llevar de casa almuerzo campestre y disfrutarlo al aire
libre. En caso contrario podemos ser servidos en el merendero que
allí mismo se encuentra junto a la capilla y en la entrada hacia la
presa de Carlos V.
Tendremos en cuenta que
nuestra visita discurre por los dominios del río y por tanto,
dependiendo de la época de año, podemos encontrarnos con auténticas
plagas de los siempre molestos mosquitos.
|