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Don Gil Morlanes «el
Joven», así llamado para distinguirlo de su padre, del
mismo nombre y oficio.
Hijo de Doña Leonor Cañada, su madre y segunda mujer
de su padre.
Los documentos referidos a los
trabajos que realizó insisten en denominar
mayoritariamente a Gil Morlanes, hijo, como imaginero,
es decir escultor. Las primeras generaciones de
historiadores del arte en el siglo XIX y XX
contribuyeron a asentar su fama como tal,
adjudicándole incluso algunas obras erróneamente. Por
el contrario, lo que parece más cierto es que no fue
un gran dominador del arte de tallar de imágenes, y de
hecho cuando contrataba algún retablo procuraba
siempre tener a su lado a algún buen imaginero.
Lo que parece manejar
especialmente Gil Morlanes, el joven, es el arte de la
arquitectura y por ende la ingeniería donde tuvo gran
predicamento en estos oficios. Pero también lo alcanzó
en general actuando como una especie de contratista de
obra, incluyendo en este quehacer la realización de
retablos, preferentemente de escultura.

Una de las
decoraciones del banco
del retablo mayor de
Tauste |
Era «menor de días» (expresión ésta con la
que en la época se designaba al hijo de igual nombre
para distinguirlo de su progenitor) cuando
aceptó la difícil tarea de finalizar la portada de Santa
Engracia (1515), que es su primer trabajo documentado,
el cual originariamente fue encargado a su
padre (Gil Morlanes "El Viejo") que no pudo sacarlo adelante por encontrarse
gravemente enfermo. Desde entonces hasta 1547, en que
hace testamento, se suceden los encargos en su taller
de Zaragoza.
Como arquitecto y decorador
contrata en 1517 una serie de obras en San Miguel de
los Navarros de Zaragoza. Tres años más tarde firma
contrato de sociedad con Gabriel Joly, «imaginero»,
para trabajar juntos durante cuatro años. Ese mismo
año empiezan el retablo de Santiago peregrino para la
capilla de doña María de Alagón en La Seo, que se
conserva salvo la imagen titular, hoy de San Agustín.
Gil, por su cuenta, repara el castillo de Segura
(Teruel) por encargo de don Luis Sánchez, tesorero
general del rey. Contemporáneamente contratan Joly y
Morlanes la realización del retablo mayor de la
iglesia de Tauste (Zaragoza), aun cuando este último
ceda su parte a Juan de Salas; lo que de nuevo se
volverá a repetir en la factura de la capilla y
retablo de San Miguel Arcángel en la catedral de Jaca
(1521-1523), que encargara Juan de la Sala al maestro
Juan Moreto, «florentino, architector», por la
cantidad de treinta y nueve mil seiscientos sueldos.
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Portada de Santa
Engracia (Zaragoza) - ( Fotografía: José Antonio
Melendo ) |
En 1524 contrata Morlanes un
retablo y sepulcro para la capilla que don Juan de
Coloma, ya fallecido, tenía en el monasterio de monjas
de Jerusalén de Zaragoza. Tres años más tarde se
compromete a trabajar en la ornamentación interior de
Nuestra Señora del Portillo de Zaragoza, con consejo
de Damián Forment.
Como ornamentador de interiores
cabe recordar su participación en la casa de don Juan
de Coloma de Zaragoza (antes de 1530) y en la Lonja de
la misma ciudad, mandada edificar por don Hernando de
Aragón (1541) según la traza aceptada de Juan de
Sariñena. Su cargo de maestro mayor de la Acequia
Imperial (1545) no le impidió seguir haciendo
retablos, como el mayor de la iglesia de San Nicolás
de Zaragoza, alabado por Ponz, que cobrarían sus
herederos en 1550. Su estilo representa la plena
aceptación del Renacimiento según modelos
norteitalianos de tipo lombardo. |