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Distancia desde Zaragoza:
61 Km.
Tiempo estimado: 00h44
Municipio: ENCINACORBA
Comarca: CAMPO DE
CARIÑENA
Provincia: ZARAGOZA
Población: 347
habitantes
Altitud: 762 m.
COMO LLEGAR
Iniciamos este
desplazamiento con la idea de visitar dos pintorescos lugares que
están próximos entre si, el pueblo de Encinacorba en primer término
y el Santuario de Nuestra Señora Virgen de Lagunas después, donde
podremos también almorzar.
Saldremos de Zaragoza para
tomar la A-23 rumbo a Teruel, por la tan esperada
autovía Mudéjar que en un suspiro nos permitirá alcanzar la cercana
localidad de Cariñena.
Abandonaremos esta vía
rápida en
la salida previa a Longares, para tomar la antigua carretera A-330
que seguiremos hasta Cariñena. Si nos fijamos podremos observar en
este trayecto, unos tres kilómetros antes de llegar a Cariñena y a
la derecha de nuestra marcha, la entrada al Santuario que vamos a
visitar después.
Se cruza Cariñena y justo al final, donde esta ubicada la
gasolinera, tenemos indicado el desvío a la derecha para tomar la CV-669 que tras cuatro kilómetros de ruta
muy sugerente, es zona de vinos, donde uno siente la sensación de
que la luz del sol baja canalizada por el valle, nos encontraremos en nuestro
primer destino, Encinacorba, al llegar al pueblo un peirón divide
los caminos.

EL LUGAR
La localidad de
Encinacorba se encuentra al pie
de la sierra de Algairén, sierra que por cierto está catalogada como ZEPA (Zona de Especial Atención para las Aves) y que junto a las
cercanas sierras de la Virgen y la de Vicort conforman el sector
central del Sistema Ibérico zaragozano.
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Sierra de Algairén |
Haciendo un poco de
historia, que este pueblo la tiene y muy rica, puedo decir que
en origen se trataba de un territorio despoblado reconquistado en la
batalla de Cutanda por
Alfonso I el
Batallador, que la ganó a los almorávides,
siendo tras ella concedido para su repoblación a la naciente Orden del Temple.
En 1120, según cuentan las
crónicas, se instalarán en la zona fundando la localidad cristiana
cerca de una encina torcida que atalaya el desolado paisaje.
La presencia de este
solitario y robusto vegetal no sólo condiciona la elección del
asiento de la localidad, sino que se perpetúa su recuerdo imponiendo
a la nueva villa el nombre de “Encina-corba”, con el que será
conocida en adelante. Asimismo, este símbolo que pregona su origen,
figura en el cuartel derecho de su escudo.
Seguirá cerca de dos
siglos dependiendo de la autoridad suprema de los templarios hasta
que, por la Bula del Papa Clemente V en 1312, fueron disueltos
legalmente y los bienes que poseían en Aragón pasaron a ser
entregados por Jaime II a la Orden de San Juan de Jerusalén, siendo
sanjuanistas hasta la desamortización de 1841.
Su casco urbano
conserva notables edificios de tipo aragonés y de estilo renacentista
pero de la localidad queremos destacar la iglesia parroquial de
Santa María, de una sola nave, una inmensa mole de ladrillo
dominando el paisaje urbano con su torre-campanario de estilo
mudéjar del siglo XVI, con arabescos que juegan a luces y sombras
con el sol donde nos desborda toda su belleza en motivos decorativos
que aparecen junto con arcos de medio punto ya de estilo
renacentista, propios de residencias señoriales.
La iglesia se asienta sobre el
antiguo castillo de los hospitalarios, del que sólo quedan restos
de sus muros en la parte baja, y
cuyo campanario de ladrillo se levantó sobre el torreón del que
arranca la muralla norte del castillo, donde todavía quedan en pie
dos torreones.
En su interior, el
coro tiene verja barroca del siglo XVII y conserva un órgano
medieval restaurado recientemente. Alberga también otras piezas de
interés como un conjunto de
madera policromada, una imagen de Cristo crucificado románico-gótico
del siglo XIII; un retablo plateresco de la Virgen del Rosario; un
interesante lienzo del siglo XVII, que se atribuye a Zurbarán, en el
que aparece San Francisco de Asís, y la hermosa talla en alabastro
de la Virgen del Mar, con el Niño en brazos, datada en el siglo XIV.
Lo curioso, lo
sorprendente, es que tenga por patrona a la Virgen del Mar, porque
las arcillas del valle son pregoneras de la sed aragonesa y el
secano se extiende hasta enlazar con la sierra. Contaremos su
historia para entenderlo.
Fue precisamente, a
uno de sus Comendadores, don Jorge de Sena, a quien debió
Encinacorba la posesión de su preciada Imagen de Nuestra Señora del
Mar, preciosa escultura tallada en ágata, cuya curiosa historia
sería la siguiente: Parece ser que pocos años antes de que la isla
de Rodas cayese en poder de los turcos –los cuales desalojaron a los
Sanjuanistas en 1522- volvía de dicha isla hacia España el
Comendador de Encinacorba en una pequeña nao, acompañado de otros
caballeros de la Orden.
Durante su periplo
mediterráneo aconteció que una gran tempestad puso al barco en grave
aprieto, salvándose del naufragio merced a la protección de una
imagen de la Virgen, que sobrenadando entre las tumultuosas olas lo
condujo milagrosamente a puerto. Sorteada luego la imagen entre los
viajeros por ella salvados, correspondió al de Encinacorba, que la
llevó fervoroso a la capital de su Encomienda, donde se inició el
más entusiasta culto. Colocada primeramente en el altar mayor de la
iglesia parroquial de la villa, los devotos de Ntra. Sra. Del Mar
–advocación que recibió en memoria de su aparición- construyeron
después una suntuosa capilla, que se convirtió en el polo de la
atracción religiosa y mariana de los encinacorbenses.

Santuario de Nuestra Señora de Lagunas
DONDE ALMORZAR
Como hemos indicado al
principio, tras esta relajada visita a Encinacorba, iniciamos
regreso a Zaragoza con intención de efectuar una parada en el camino para visitar el
Santuario de Nuestra Señora de Lagunas,
lugar donde también podremos almorzar cumplidamente.
Se trata de un curioso
paraje que nosotros descubrimos por casualidad, al preguntar en la
gasolinera donde podríamos almorzar toda vez que en Encinacorba
estaban en fiestas y no abrían el bar hasta pasadas las once, y
ciertamente que la recomendación que nos dieron fue buena porque el
lugar es digno de un alto en el camino.
En la ruta de regreso
encontraremos el desvío, entre las localidades de Cariñena y la
cercana Longares, a tan
solo escasos tres kilómetros, está indicado a la izquierda de nuestra marcha y
se encuentra en
medio de una gran llanura de viñedos.
Si trazamos una cruz
uniendo Cariñena-Alfamén y Cosuenda-Longares, aproximadamente donde
se crucen los trazos, encontramos geográficamente el Santuario.
Estas cuatro localidades, junto con la también cercana Almonacid de
la Sierra, honran y veneran la imagen de Nuestra Señora y celebran
romerías en su recinto.
Su origen viene de una
ermita del siglo XV, época en la que se levantaría en este lugar una
granja o poblado llamado Pardina de Lagunas. De esta ermita
originaria tan sólo queda la imagen de la Virgen y la torre.
El Santuario lo conforman
un conjunto de distintas dependencias cerradas en forma rectangular,
por lo que forman entre sí una gran plaza para el asueto y recreo.
La iglesia ocupa toda el ala norte; el ala sur es la casa del
ermitaño, el ala Oeste es un gran comedor de arcos y cristaleras que
dan a la plaza; y en el ala Este se encuentran las dependencias
destinadas a la hospedería o albergue.
Todo el interior de
la iglesia lo encontraremos delicadamente ornamentado de pintura y
yeserías de estilo barroco-mudéjar que representan volutas, líneas
curvas y motivos geométricos.
En la actualidad hay
una familia que se encarga de su cuidado, de abrir y cerrar, de
acoger a los numerosos grupos que acampan en los arbolados de su
entorno y las excursiones y peregrinaciones que incluyen la visita a
la Virgen de Lagunas en sus itinerarios. Atienden un bar en el que
sirven almuerzos, comidas y meriendas.
Teléfonos
Santuario
976 620028
Ayto. de
Cariñena 976 620112
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