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Distancia
desde Zaragoza: 71 Km.
Tiempo estimado: 01h05
Municipio: SÁSTAGO
Comarca: RIBERA BAJA
DEL EBRO
Provincia: ZARAGOZA
Población: 1.510
habitantes
Altitud: 153 m.
COMO LLEGAR
Un paseo lleno de
contrastes y entretenido de realizar pues discurre una parte de él
en compañía del río Ebro ya que el monasterio se levanta a sus
orillas, frente a la localidad de Escatrón y enclavado en terrenos del
término municipal de Sástago.
De todas las opciones que
hay elegimos la más corta y divertida por la que saldremos de
Zaragoza, dirección Castellón.
Al comienzo es vía rápida,
por la A-68, hasta llegar al Burgo de Ebro donde termina enlazando
con la
N-232. En nuestro circular tenemos las hoy ineludibles travesías de
Fuentes y Quinto de Ebro, donde iremos con atención porque, justo a la salida del municipio,
se toma un desvío a la izquierda para entrar en la A-221.
Una buena parte de este
tramo lo hacemos con la imagen espectacular del río a la izquierda de
la marcha, hasta llegar a la localidad de La Zaida donde, tras
atravesarla, giraremos nuevamente a la izquierda para cruzar el río Aguasvivas,
que justo aquí descarga sus aguas en el Ebro.
Se toma la CP-16, en
dirección a Sástago, y nos adentramos por zona de
meandros, caprichosas curvas del cauce del río que parece querer
jugar al despiste con nosotros y que aún hoy, tras las numerosas
ocasiones en que he visitado este lugar, sigue teniendo mi
admiración y asombro. Como prueba de la desorientación que origina indicar el hecho
de que teniendo el río siempre a la izquierda, tras cruzar la población de Sástago, nos encontraremos con un precioso puente
por el que atravesamos el cauce y que, sorprendentemente, nos aparece a
la derecha.
Desde la orilla del río se
inicia un rápido ascenso, siguiendo por la A-221 en dirección a
Escatrón, adentrándonos en un tramo de conducción divertida a la vez
que sentimos otro de los contrastes citados como es estar en zona de
secano con el cercano Ebro a nuestras espaldas. Andamos tan solo
cuatro kilómetros más y encontramos el desvío que nos llevará al
Monasterio, perfectamente señalizado a la izquierda de la marcha,
nuevamente con el asombro de que al frente tenemos otra vez el Ebro
que habíamos dejado unos kilómetros atrás.

EL LUGAR
El Monasterio
benedictino de Nuestra Señora de Rueda de Ebro es uno de los
lugares más hermosos de cuantos
pueden visitarse a lo largo del largo curso del río Ebro y podemos
decir que por su notoriedad económica llegó a ser uno de los más
importantes para la casa matriz de la orden en el condado de Toulousse.
Monumento nacional desde 1922.
Este monasterio, que junto
con el de Veruela y los restos del de Piedra forman las joyas del
cister en tierras aragonesas, debe su nombre a la colosal noria o rueda de la que se
servía el amplio territorio agrícola de la comunidad religiosa y que
desapareció, por increíble abandono, hace tan solo unos años.
Este cenobio reúne la
totalidad de las dependencias de un monasterio medieval, lo que le
hace ejemplo idóneo para explicar cómo funcionaba un monasterio del
cister. El monasterio de Rueda sirve también para apreciar numerosos
estilos arquitectónicos como el románico, el gótico o el mudéjar.
La desamortización de 1835
arruinó de un plumazo casi siete siglos de vida monacal,
desperdigándose de este modo su rico patrimonio mueble y ornamental,
al tiempo que el edificio y todas sus dependencias entraban en un
progresivo proceso de deterioro y total abandono. Hoy, gracias al
excelente trabajo de restauración culminado en el año 2003 tras 12
años de obras, podemos contemplar todo el conjunto como ejemplar
único en su traza.
Los monjes se instalaron
aquí en el año 1202, comenzando las obras de construcción que se
prolongarían durante varios siglos, ello hace que se de una
superposición de épocas y estilos. Curiosamente es la parte
primitiva y más
antigua la que mejor se ha conservado y la más interesante.
El camino de llegada
conduce al visitante a la Puerta Real, donde la ornamentación floral
y una composición escultórica dedicada a San Bernardo, impulsador
del cister, dan la bienvenida al turista. Esta puerta nos descubre la
Plaza de San Pedro, un espacio
amplio que es el verdadero centro neurálgico desde donde podemos
apreciar la totalidad del conjunto: el palacio abacial, la iglesia
mayor y el corredor herreriano, hoy convertido en hospedería.
PLANTA DEL MONASTERIO
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1
Iglesia
2
Sacristía
3
Claustro
4
Armarium
5
Sala capitular
6
Escalera a dormitorio
7
Locutorio
8
Cárcel
9
Paso a la huerta |
10
Sala de los monjes
11
Calefactorio
12
Refectorio
13
Lavatorio
14
Cocina
15
Cilla
16
Palacio abacial
17
Edificio corredor
18
Antigua hospedería |
19
Norial
20
Acueducto
21
Molino de harina
22
Molino de aceite
23
Plaza de San Pedro
24
Dormitorios barrocos
25
Nevera
26
Río Ebro |
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Iglesia
Poco es lo que queda
de la ornamentación interior del templo, tan solo el magnífico retablo mayor
renacentista, con una escenificación variada y completa,
una excelente obra plateresca tallada en alabastro por los maestros
de la escuela de
Damián Forment, se trasladó tras la exclaustración
a la iglesia parroquial de la cercana población de Escatrón, donde, por razones de espacio,
se sacrificó parte del majestuoso basamento.
Claustro
Desde la iglesia se
accede al claustro del Monasterio, en torno al cual se distribuyen
casi todas
las dependencias y se articula la vida monástica. También sufrió un
lento proceso constructivo pues se inició en el s. XIII y no se
concluyó hasta el siguiente. A través de la decoración de sus
galerías se puede seguir la evolución cronológica y formal del
proceso constructivo y cómo desde la primera decoración de motivos
estrictamente vegetales (s. XIII), se pasa a los modelos figurados
(s. XIV).
De este conjunto medieval
destaca la integridad de conservación de las dependencias básicas de
la traza ideal de los monasterios cistercienses, resaltando por su
calidad excepcional la sala capitular y el refectorio.
En el centro del claustro
permanece aún el pozo y junto a él, la gran cisterna de la
comunidad, bastante numerosa a juzgar por los moradores del
monasterio en el momento de la exclaustración: 30 monjes y unos
cuarenta servidores, entre legos y criados.
Refectorio
Muy hermoso, curioso y
recoleto es el refectorio, en la parte más primitiva del recinto (s.
XIII), está situado en el ala meridional del monasterio y se accede
a través de una bella puerta desde el claustro. Este soberbio
recinto abovedado está iluminado por ventanas y óculos.
Encaramado en el muro se
conserva perfectamente aún el púlpito, lugar desde donde cada día un
monje deleitaba a sus compañeros con la lectura de las escrituras
mientras éstos comían en silencio, con el acceso a través de una
curiosa escalera abierta y embebida en el muro a base de grandes
columnas que soportan medios arcos semicirculares.
La entrada al refectorio,
vista desde el interior, ofrece una interesante panorámica de los
distintos estilos acontecidos en el desarrollo estructural del
Monasterio de Rueda, plasmado en sus arcos de paso. Al fondo se
puede ver la fuente del lavatorio donde los monjes se refrescaban y
limpiaban las manos antes de entrar a comer.
Norial
Como decimos al comienzo,
el nombre de Nuestra
Señora de Rueda de Ebro hace alusión a la colosal noria enclavada en
la huerta del Monasterio para proveer sus necesidades de riego, dotando
a todo el edificio de un uso corriente de agua.
Desde los primeros
momentos de la construcción del monasterio también se inician las
obras de infraestructura hidráulica. Consisten en el azud y la rueda
que elevaba el agua del río hasta el acueducto de factura gótica,
con una parte visible y otra parte subterránea, que reparte el agua
por el conjunto monástico. Estos sistemas de canalizaciones, que
recorren todo el Monasterio de Rueda, han sido uno de los aspectos
mejor conservados a lo largo de los tiempos. En estos momentos, unas
cristaleras cubren todos los recorridos para que los visitantes
puedan descubrir la gran obra de ingeniería realizada por los monjes
del lugar.
Por todo lo apuntado se hace obligada
la visita y conocimiento de este monasterio de Nuestra Señora de
Rueda. Las riberas del Ebro con su
isla cercana, a la vista y a casi un escaso salto, y su noria -o
rueda, siguiendo con la denominación al uso-, sus muchas lecciones
de historia, sus no pocas obras de arte y de belleza, así como las
distintas, complejas y variadas manifestaciones que el hombre ha ido
desarrollando, su cultura tradicional y cotidiana, en este caso a
orillas y en el mismo y profundo centro del río Ebro,
hacen de este precioso paraje un lugar inigualable para deleite y
disfrute de nuestro tiempo de ocio.
DONDE ALMORZAR
A pesar de que en el
propio monasterio encontramos el Hotel Restaurante ****, para
nuestro almuerzo decidimos salir a la cercana localidad de Escatrón
buscando con ello la popular cocina casera de la zona y a precios
asequibles.
Así pues salimos del
monasterio girando a la izquierda para tomar la A-221 hacia Escatrón
y, nada más cruzar el puente sobre el río, tenemos ya a la izquierda
el Embarcadero citado, un lugar acogedor donde te sientes como en
casa.
Hostal -
Restaurante EL EMBARCADERO
Cno. de
la Barca s/n
Tel. 976
170300 y 676 959300
Escatrón (Zaragoza)
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