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Distancia
desde Zaragoza: 80 Km.
Tiempo estimado: 01h05
Municipio: VERA DE
MONCAYO
Comarca: TARAZONA Y EL
MONCAYO
Provincia: ZARAGOZA
Población: 483
habitantes
Altitud: 631 m.
COMO LLEGAR
Para esta ocasión, al
igual que sucede con la ruta andada para visitar
el Bocal del Ebro, tenemos
un cómodo y fácil desplazamiento que, con gran tranquilidad, nos
llevará poco más de una hora para andarlo por vía rápida y de buen
trazado.
Deberemos salir
de Zaragoza por la N-232, dirección a Tudela, que no abandonaremos hasta el cruce con la
N-122,
dirección a Borja la cual atravesaremos siguiendo ruta hacia Tarazona/Ágreda.
Después de andar once Kms.
y tras pasar por Maleján y Bulbuente, encontraremos un desvío a la
izquierda de la marcha indicándonos el camino hasta la cercana
localidad de Vera de Moncayo, que deberemos cruzar para dirigirnos
hacía el Monasterio, todo ello en un trayecto perfectamente
indicado.

EL LUGAR
El
Real Monasterio de Santa María de Veruela es el más
antiguo de los tres cenobios
cistercienses de la Corona de Aragón, emplazados en la provincia de Zaragoza,
junto a los de
Rueda de Ebro y el de Piedra. Si los monasterios del Cister
de Aragón suponen siempre una agradabilísima sorpresa para el amante
del arte medieval, no cabe duda que este de Veruela impacta
especialmente por su belleza.
La orden del Cister,
que se instala en tierras despobladas, jugó un papel fundamental en
la política repobladora de los reyes aragoneses, así don Pedro de
Atarés invitó a tal efecto a estos monjes, procedentes de Scala Dei
en suelo francés, y les donó para su fundación en el año 1146 los
lugares de Veruela y Maderuela.
Merced a las donaciones
reales su patrimonio se vio rápidamente ampliado, conformando una
extensa
red con decenas de posesiones que iban desde Huesca a Saviñán
pasando por Pedrola.
Ramón Berenguer IV le concedió
Monfort, Figueruelas y Alcalá de Moncayo. El rey
Alfonso II de
Aragón añadió a
estos dominios Vera, Pozuelo, Purujosa y el castillo de Herrera;
siendo estos dos últimos lugares cambiados por la localidad de Bulbuente.
Posteriormente adquirió Litago, Maleján, la granja de Mazalcoraz,
Villamayor y Ainzón. Además
de todo ellos estos lugares tuvieron heredades repartidas por todo el
reino de Aragón, al igual que diferentes derechos:
-
sobre agua (Añón),
- de pastos
(Talamantes, Tabuenca, Trasobares)
- de extracción de piedra
(Trasmoz), etc.
El monasterio fue
construido en
un pequeño valle formado por el río Huecha, cuyo nacimiento se
encuentra muy cercano, protegido por la mole mítica del Moncayo. En torno a su cuenca configuraron
una amplia red de acequias, presas y molinos que les permitió la
roturación de tierras incultas (se les llegó a llamar monjes
roturadores), o en territorios
defensivo-fronterizos, características ambas de las que participa
Veruela. Las obras del gran monasterio
debían estar lo suficientemente adelantadas en el año 1171 como para
posibilitar el traslado de la comunidad, sin embargo las
de la iglesia todavía se prolongarían por espacio de más de 250
años.
PLANTA DEL MONASTERIO
Exterior
Museo del
vino
Por todos es conocida la
secular vinculación de las comunidades cistercienses a aquellas
actividades relacionadas con la vitícultura. Veruela está situado en las inmediaciones de
una de las áreas de producción más importantes de Zaragoza que, en
buena medida, se despliega sobre territorios que en otros tiempos
estuvieron integrados en el dominio monástico.
Es lógico, por tanto, que
una de las dependencias de más rancio abolengo del cenobio, como es
el palacio abacial, acoja la
sede del Museo del Vino, en el que se ha combinado la tradición de
las viejas técnicas de la elaboración del vino con la evidencia de
una de las denominaciones de origen aragonesas más dinámicas,
empeñada en la divulgación de sus cuidados productos.
Iglesia
Se trata de
una construcción sobria de tres altas naves cubiertas con crucería
gótica y culminadas por una cabecera con girola.
Se accede a ella por
monumental portada de arquivoltas de medio punto que da paso al
interior de gran importancia constructiva y espacial, bien
conservado, sin apenas adornos escultóricos,
siguiendo con el espíritu bernardo, de austeridad cisterciense, pero
de unas proporciones y calidad catedralicias, impone al espectador
por su armonía y vienen a darnos
idea de los ingentes recursos económicos del monasterio así como el
trato de favor dispensado por reyes y nobles.
Se
le puede considerar románica, con una girola o deambulatorio en su
cabecera que la convierten en el modelo más avanzado de los
monasterios cistercienses aragoneses.
Junto a la
cabecera, tan hermosa y unitaria en su estilo, se ofrecen dos
contrastados conjuntos: a un lado la capilla de San Bernardo que
todavía conserva el sepulcro de alabastro, de finos detalles de puro
renacimiento, dedicado a don Lupo Marco y enfrente la compleja y
espectacular portada barroca de entrada a la sacristía.
Claustro
El claustro es uno de sus elementos
más emblemáticos, está en su conjunto bien conservado y presenta
arcos apuntados con una sobresaliente galería superior plateresca.
Es el centro del
Monasterio, y todo se organiza en su alrededor: Iglesia, scriptorium,
cilla, refectorio, sala capitular.
Fue erigido en el último
tercio del S. XIV y su estilo es ya decididamente gótico pero su
comunicación con la sala capitular
se hace a través de
unas arquerías todavía románicas de exquisita belleza. Todo el
conjunto respira quietud y tranquilidad, paisaje idóneo para que
Gustavo Adolfo Bécquer compusiera alguna de sus rimas y leyendas.
Mientras paseamos
por él podremos encontrar sarcófagos de los fundadores del
monasterio que fueron convenientemente saqueados durante la invasión
napoleónica.
La Desamortización
de Mendizábal provocó el abandono del monasterio de Veruela y lo
dejó sumido en una irremediable decadencia.
Padeció numerosas
vicisitudes durante el siglo XIX en el que
incluso salió a pública subasta, de la
que fue rescatado por la
Comisión central de Monumentos artísticos de Madrid.
Unos años después se abrió una hospedería y el singular conjunto,
por su singular belleza y aislamiento, adquirió cierta fama
como lugar de veraneo y fue meta de numerosos viajeros románticos
entre los que destacaron los hermanos Bécquer;
el pintor Valeriano y el poeta Gustavo Adolfo, que hallaron sin duda
inspiración en una de las celdas acondicionadas del
monasterio nuevo.
A finales de éste siglo
instaló allí un noviciado la Compañía de Jesús
que permaneció durante casi 100 años,
con la sola
interrupción de la expulsión durante el Gobierno de la República y
la Guerra Civil.
Este Monasterio es desde
1998 propiedad de la Diputación Provincial de Zaragoza, que lo
administró en usufructo desde 1976, año en que inició su
recuperación.
VISITAS
Invierno (octubre - marzo) de 10:30 horas a 18:30 horas
ininterrumpidamente, excepto martes (cerrado).
Resto del año abierto todos los días, excepto martes, de 10.30 a
20.30.
Visitas guiadas: Teléfono 976 649025.
Teléfono del Monasterio: 976 649025.
DONDE ALMORZAR
Este restaurante, con
nombre de leyenda becqueriana, se ubica frente al Monasterio, en el
enigmático lugar donde está la Cruz de Bécquer. Típico
establecimiento turístico donde se sirven carnes asadas, ensaladas,
revueltos, paellas y las comidas clásicas para un domingo de
excursión. Cuenta con un amplio comedor, en la primera planta, y con
una terraza acristalada. El bar está en la planta calle.
En todas nuestras visitas
hemos parado aquí, en el bar de la planta calle para poder almorzar
al aire libre porque se trata de una opción ideal para nuestras
escapadas.
Mesón
Restaurante LA CORZA BLANCA
Ctra. de
Veruela, 4
Tel. 976
649036
Vera de Moncayo (Zaragoza)
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