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Guzmán Guallart
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En ésta página de entrevistas por la que
desfilaran muchos compañeros, que, independientemente de su actividad
bancaria, han destacado en diversas facetas del deporte, de la cultura y de
otras actividades artísticas, tenemos el gran placer de gozar de la
presencia de un invitado que dedica todos sus desvelos a la música clásica,
Guzmán Guallart, que es Secretario General de una de las entidades de mas
solera de nuestra ciudad: "La Sociedad Filarmónica de Zaragoza".
Como hacemos siempre, nos complacería que, en primer lugar, nos hablaras de
tu trayectoria dentro de la organización de nuestro Banco.
En el año 1974, entré en el Banco
de Santander en Bilbao y apenas transcurrido un mes, me pusieron de
secretario de Don Casto de la Mora, que era el Director General en esa plaza
y posteriormente fue el segundo de a bordo del Presidente del Consejo de
Administración del banco, y allí estuve cuatro años trabajando con él, de
sol a sol, pero muy a gusto. Después me trasladaron a Zaragoza,
desarrollando la labor de cualquier empleado en diversas oficinas y aquí he
ejercido mi vida profesional excepto los últimos cuatro años, antes de mi
prejubilación, en que estuve en la Puebla de Alfindén, a veinticinco
kilómetros de la ciudad.
Desde el punto de vista musical ¿cómo nació ese amor tuyo a esta expresión
artística que ha derivado en el importante cargo jerárquico que ahora ocupas
en la Sociedad Filarmónica de Zaragoza?
A mí me ha gustado la música desde
niño, recuerdo que mi familia vivía en Marruecos y mi abuela ponía discos en
un fonógrafo que yo escuchaba con fruición entre los cinco, seis y siete
años, sobre todo arias de ópera. Después vino una época, hasta los catorce
años, que perdí un poco el contacto debido a los estudios de bachillerato y
la relación con
mis compañeros en otras actividades propias de la edad. Pero fue
precisamente en estos años, cuando tuve la oportunidad de escuchar, en
algunas creaciones de "lieder" de Schubert, al gran barítono alemán,
Dietrich Fischer-Dieskau, quedándome entusiasmado me compré el disco de 45
revoluciones -que aún conservo- y a partir de entonces me convertí en un
auténtico melómano. Yo entonces vivía en Salamanca, donde no había muchas
posibilidades musicales, pero en el año 1966 me trasladé a esta ciudad de Zaragoza e
inmediatamente me hice socio de la Sociedad Filarmónica.
Y, ya en la centenaria entidad musical, fuiste escalando cargos.
Si, hace quince años me nombraron
tesorero y desde hace seis, soy el Secretario General, encargándome de la
programación y dirección de la Entidad.
En esta temporada, 2005-2006, se cumplirá el centenario de la Sociedad
Filarmónica de Zaragoza. Nos gustaría que nos comentaras algo al respecto.
El primer concierto que ofreció la
Filarmónica fue el dos de marzo de 1906, en el Salón de Conciertos de la
Escuela de Música y fue un cuarteto de cuerda compuesto por músicos
zaragozanos.
Sabemos que tu memoria es grande y por este motivo nos gustaría que
rememoraras alguna de las grandes orquestas e intérpretes que han desfilado
en vuestra programación a lo largo de estos cien años.
Es imposible recordar todo, porque
habrán sido más de mil cuatrocientos conciertos, pero a mi memoria aflora el
recuerdo, entre grandes orquestas que han desfilado, de La Orquesta
Filarmónica de Berlín, que estuvo dos años y, sin ánimo de pedantería, casi
todos los grandes músicos y casi todos los grandes cantantes. Como
paradigma, te puedo citar a Ravel, Granados o Montsalvage y de cantantes a
Pilar Lorengar, Victoria de los Ángeles y Alfredo Kraus.
¿Tenéis un buen reconocimiento en la ciudad?
Mucha gente, con un desconocimiento
total, cree que nuestra sociedad es de carcamales, y nada más lejos de la
realidad porque siempre hemos sido muy progresistas. Cuando debutó, Maurice
Ravel, en Zaragoza, tocó su obra de piano que era la última vanguardia
musical. De cualquier forma siempre hemos tenido buena aceptación y
adhesión.
¿Cuantos socios tiene en la actualidad vuestra agrupación musical?
Desgraciadamente somos muy
poquitos, alrededor de los setecientos. Nos haría falta
conseguir,
por lo menos, mil quinientos, para poder financiar grandes conciertos, ya
que, no nos engañemos, el dinero es el caballo de batalla en una buena
contratación.
En esta temporada 2005-2006 ¿nos puedes adelantar alguno de los solistas y
orquestas que van a intervenir?
Quiero empezar por los intérpretes
españoles: vendrá la gran diva que es la mezzosoprano Teresa Berganza, el
gran pianista bilbaíno Joaquín Achocarro, el joven y gran violinista
zaragozano Joaquín Tejedor interpretará obras de otro aragonés ilustre,
Antón García Abril, así como nuestra querida orquesta barroca "Al Ayre
Español". Vendrán los dos mejores cuartetos de cuerda del mundo, como son:
El Borodin y el de Tokio.
Con respecto a grandes orquestas, estarán la
Orquesta Nacional de Ucrania, la de Bruselas, la Orquesta Eslovaca y para el
concierto conmemorativo del centenario, la Orpheus Chamber
Oschestra. Naturalmente, que habrá otros grandes conciertos, que satisfarán
los gustos de los públicos más exigentes.
Una gran temporada, sin duda, para unas fechas tan especiales para vosotros.
Pero cambiando de tema, dentro de nuestro club cultural, existen muchos
amantes de la buena música ¿podrías hablarnos de los requisitos que se
necesitan para pertenecer a la Sociedad Filarmónica de Zaragoza y el importe
de la cuota que se abona?
Pues sí. En estos momentos, se
satisface una cuota de veinticinco euros mensuales, durante todo el año, y
desde ésta página queremos ofertar a los socios del Club Cultural del Banco
Santander Central Hispano el exonerarles de la cuota de entrada que se
abona. A cada socio se le remite la correspondiente entrada y el programa
por correo. Nuestra sede social está ubicada en la calle Sanclemente, 4,
entresuelo centro y nuestro teléfono es 976 220084.
Cómo es nuestra costumbre en nuestras entrevistas ¿tienes alguna cosa más
que comentarles a nuestros lectores?
Pues volver a insistir en que bajo
ningún concepto estamos anclados en el pasado. Somos, repito, una sociedad
muy innovadora. Todo lo relativo a música de cámara con instrumentos
originales ha pasado por nuestros conciertos. Por ejemplo "La Europa
galante" o "La Orquesta del Siglo XVIII". Y, excuso decir, los grandes
conciertos de música contemporánea que hemos ofrecido, y la música más
audaz, que nadie se ha atrevido a programar, nosotros la hemos traído. Y
también destacar que la variedad que se ofrece es enorme, tríos, cuartetos,
orquestas, solistas y una gama muy importante de aspectos musicales.
Agradecemos profundamente la
atención de nuestro compañero, Guzmán Guallart, en concedernos esta
entrevista y animamos a nuestros lectores a que se hagan socios de esta
centenaria entidad musical, ya que nuestra ciudad es un auténtico desierto,
desde el punto de vista musical, pues hace ya más de treinta años que no
existen temporadas de ópera en Zaragoza y tampoco hay Orquesta Sinfónica. La
Sociedad Filarmónica de Zaragoza es ese oasis donde los melómanos aragonesas
nos satisfacemos y paladeamos los más emblemáticos conciertos.
Por Templar |