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Sebastián Moreno
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Sucesos como el que voy a relatar, son
muy poco
frecuentes. Nuestro compañero jubilado D. Sebastián Moreno González,
cumplió el pasado 20 de enero la edad de 100 años. Con este motivo una
comisión de la Junta Directiva del Club, integrada por el Presidente Sr.
Tello, el Sr. Santolaria y el que suscribe, le visitamos en su domicilio y
le hicimos entrega de una placa conmemorativa de dicho acontecimiento.
No hace mucho tiempo, el pasado otoño, lo veía
paseando por la calle y en la zona verde que circunda nuestras viviendas. Lo
crudo del invierno, es el motivo por el que permanece en su casa.
Cuando el tiempo lo permite, "se echa a la
calle" como el espontáneo se tira al ruedo. No corre, pero domina. No hay
toros, pero hay coches, motos, gentes que van deprisa. Él tranquilo, solo,
con su bastón, y su gorra, que al tiempo que le abriga, defiende sus ojos de
los rayos del sol. Su figura menuda, deambula lentamente. Alterna el breve
paseo con el descanso. Se le ve sentado a la sombra de un árbol o tomando el
sol, según la climatología. Observa con curiosidad a la mujer que entra con
su carro y su prisa al supermercado, a los coches que pasan a toda
velocidad, al que aparca en doble fila y no deja salir al que está bien
aparcado. Observa en general el movimiento y piensa ¿adonde irán?.
Nos recibió en su casa. No salgo -nos decía-
porque hace frío y estas piernas me fallan.
Su sobrina Aurora, con la que vive hace muchos
años, es como su madre, hermana, hija y todo lo maravilloso que pude ser una
persona entregada a otra por amor. Una actitud ejemplar que admiramos. Don
Sebastián, nació el 20 de enero de 1900. Ingresó en el Banco de Aragón el 7
de enero de 1930. Prestó sus servicios en Almazán, Caspe, Ejea de los
Caballeros y Zaragoza, donde se jubiló a la edad reglamentaria.

Le pregunto por la receta que ha usado para
llegar a esta edad, (estoy muy interesado por copiarla) y me dice: He sido
siempre muy comedido, he fumado muy poco, no he abusado de la comida ni la
bebida. "Bueno miento". Cuando estuve en Ejea tuve a cuatro amigos que
organizaban buenas meriendas y buenos tragos de vino. Pecadillos de
juventud.
Ha perdido parte de la vista de un ojo, las
piernas no le responden como él quisiera, sobretodo una. Pero sigue con buen
estado de ánimo y dispuesto a que pase el mal tiempo y salir a la calle para
ver este loco mundo y disfrutar con nostalgia y el recuerdo de su pasado.
Para llegar lejos no hay que correr, con paso lento y armonioso se llega. Se
te precipitas y corres mucho, te multan o te caes y no puedes terminar bien
el recorrido.
Dialogante, con una memoria fresca, que muchos
la quisiéramos, nos cuenta anécdotas y citas de los grandes personajes de la
generación del 98. Nos habla de Marañon, Benavente, Ramón y Cajal, etc.
Pasamos un rato muy agradable.
Al final, hago alusión a su soltería. Le
pregunto cuantas féminas ocupan un puesto en su biografía. Con una mirada
pícara y una sonrisa me dice en voa baja, una nada más y en mi pueblo. Me lo
dice como un secreto que yo no dudo en guardar.
Tenemos en proyecto, tan pronto pueda salir de
casa, hacerle un homenaje como él se merece. Él siempre ha asistido a la
comida de San Carlos, uniéndose a los homenajes que se han hecho a los
compañeros jubilados.
Nuestro cariño, nuestro deseo de salud y
nuestro abrazo.
Por Agustín de Vicente
Salesa |