Revista núm. 4

Noviembre 2000

Tema bucólico año 2000

Me produce alegría escuchar como los pastores llaman desde sus teléfonos móviles a nuestras emisoras de la ciudad..

Cuentan sus vivencias por nuestros montes, y resulta gratificante oír los balidos de sus ovejas y el tintineo de las esquilas. Acompañados también de su transistor, están informados al día de lo que acontece lejos de su hábitat.

Todo ello contrasta con las condiciones de vida en que se desenvolvía la actividad pastoril hace unas décadas. En el año 1.960 fui destinado a la Dirección del Banco Central en Huesca y fue en 1.953/64 cuando cayó el gordo de Navidad en varios de aquellos pueblos. Creo recordar fue Sena uno de los agraciados, rápidamente me desplacé al mismo y acompañado del corresponsal del Banco fuimos en busca del poseedor de dos décimos, que resultó ser un pastor de ovejas llegado de la serranía.

Por caminos poco transitables, en una noche fría y nevando, llegamos a la puerta de la cabaña donde pernoctaba el hombre. Nos dió la "bienvenida" una jauría de mastines amenazantes. Después de muchas voces identificativas, apareció el inquilino de aquella "vivienda" que calmó a sus perros, y ya bajamos del coche no sin mirar de reojo a los canes.

No quiero extenderme en las condiciones de aislamiento y penuria en que vivía aquella persona, y pienso que hoy no haya pastores, al menos en nuestra Comunidad, que realicen su actividad en condiciones nada comparables con las descritas.

La extensa entrevista fue fructífera para el Banco y me vine con los dos décimos - 1.500.000 pesetas de aquellas - y el "afortunado" pastor fue cliente durante varios años. Por todo lo expuesto, debemos congratularnos de que estos tiempos, con su tecnología, hayan  llegado  a  nuestros  pastores  para

para hacerles más alegre y llevadera su vida por nuestros montes y cañadas, pues, al fin y al cabo, prestan un importante servicio a la sociedad.

      José Flores Fernández

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