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Elegía
a
una corta vida,
sincera y admirable
(BENITO TENAS)
Yo,
ni pregunto, ni siquiera lloro,
hechos, casos, dictados de la vida;
para que quiero pensar
el
agravio del signo decidido,
amargo destino y pena viva
impresa en el árbol de la vida;
para que gemir, si ya no hay llanto,
si
ya se fue en la flor de su vida.
Yo
quiero tapar ese gran vacío
y
levantar el árbol derribado,
la
juventud truncada, fe de vida.
De
tu nombre real y verdadero
ha
sido la llama arrebatada;
canten con un onírico recuerdo,
sin
gritos, con mudos crespones negros,
tus
amigos, Benito, desolados.
Miguel Ángel Santolaria.
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