Revista núm. 11

Abril 2004

¿Vejez?

Cuando llevaba pantalón corto, los abuelos de mi amigo Paquito (no conocí a ninguno de los míos) no nos parecían viejos, simplemente los considerábamos mayores. ¿Quizás, ya entonces, nuestro subconsciente, nos insinuaba que nosotros, algún día, llegaríamos a ser como ellos?

Vejez, es calidad de viejo y, hasta hace pocos años, se consideraba como tal a la persona mayor de 60 años. Curioso.

Como esta definición de viejo "estaba fea", se la suplió por la de 3ª Edad. Con el paso del tiempo, este nuevo concepto, se quedó obsoleto, puesto que, la 3ª Edad ya no existe, cambiándose por la de Mayores, que es la que rige actualmente. ¿Hasta cuando?.

Sin embargo, en Argentina, al referirse al padre o a la madre dicen:   "mi viejo", "mi

viejecita", con lo que expresan de esta forma el cariño y respeto que sienten por sus progenitores.

Avellaneda llama viejo a Cervantes, y el genial creador del Quijote, responde: "Como si en mi mano hubiera estado poder detener el tiempo".

Cuando D. Francisco Ayala (tendrá ahora 95 años) ilustre escritor y Ex Director de la RAE, le preguntan por el secreto de su longevidad y aspecto saludable, contesta: "Muy sencillo, todo consiste en saber compaginar las actividades físicas y mentales, con una alimentación sana y adecuada. No obstante el paso del tiempo es inexorable, poco a poco se va adquiriendo la enfermedad de la vejez, que es inevitable por eso no queda más remedio que aceptarla. Si al levantarte por la  mañana, sientes  algún  dolor, no

te preocupes, porque ello significa que te encuentras bien. Si, por el contrario, te levantas como una rosa, corre inmediatamente al médico. A ti te pasa algo".

La ciencia, avanza a pasos agigantados. En su busca por el asedio a las bacterias, se van descubriendo nuevos fármacos que van atajando las enfermedades, por lo que las expectativas de vida, son cada día mayores.

Cervantes suspiraba por detener el tiempo. Ayala, nos da las pautas a seguir. La Ciencia, pone el remedio, Nosotros anulándolo todo, podremos decir: "Hola vejez. Adiós vejez".

 

         Alberto Gonzalvo Agulló.

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