Revista núm. 14

Noviembre 2005

SOBRE PUEBLOS OLVIDADOS

Hay algunos que consideran que es difícil escribir..., otros consideramos que lo complicado es expresarse de palabra. La palabra es más incierta en su empleo pues podemos, con ella, pasarnos o no llegar; hablar demasiado o demasiado poco y, en fin, decir algo con las palabras menos apropiadas por la urgencia que el discurso exige. En su lugar la escritura admite pausa (nadie nos urge: "siga Vd. escribiendo"), correcciones de palabras y enmiendas de frases, todo antes de salir a la luz el texto definitivo.

Y hecho este preámbulo que justifica la colaboración que suelo hacer en LA SIRENA DE ARAGÓN, paso a hablar (a escribir mejor dicho) de la "puntica" norte de la provincia de Zaragoza. Comprende esta zona las poblaciones de Sigüés, Salvatierra de Esca, Artieda de Aragón y Mianos. Esta zona, que en la época moderna durante un tiempo dependió administrativamente de Sos, pasó luego a centrarse en Jaca y más tarde Sangüesa (Navarra). Desde el desafuero del pantano de Yesa que en los años cincuenta del pasado siglo ahogó a las poblaciones  vecinas, todas zaragozanas también, de Tiermas Ruesta y Escó, vio perder ya una

una parte de sus tierras que ahora con la subida de la cota de la presa del pantano les arruinaría totalmente. Ya perdieron población y en consecuencia sus médicos, practicantes, maestros y escuelas, curas y abadías, bares, restaurantes y cantidad de oficios antiguos o más modernos como herrería

tejedor, carnicero, panadero, boticario, comerciante, todo ello al no ser rentable ninguno ante la poca población.

Hace cuatro días mal contados que se instituyeron las comarcas en nuestra Autonomía y este pequeño triángulo pasó a depender de la Jacetania, ¡que es Huesca!. Recordando los primeros tiempos del Condado y del Reino de Aragón este trozo pertenecía al Reino de Pamplona, ya que tributaba al monasterio de Leire. Pasó a poder del primer rey aragonés Ramiro I que se lo arrebató a su hermano. Hoy día parece que nadie lo quiere; sus pocos habitantes, recordando quizá la historia antigua, dependen sanitariamente de Pamplona, tienen el prefijo telefónico de Navarra, lo que les hace tener la factura telefónica más cara de la provincia, pertenecen comarcalmente a Huesca y nadie parece quererlos en Zaragoza sino para embalsar en ellos más agua que abastezca a la capital (agua de boca), ya que el trasvase del Ebro parece, al fin, desechado.

 

         Manuel Casasús Iguácel.

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