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Hay algunos que consideran que es difícil escribir..., otros
consideramos que lo complicado es expresarse de palabra. La
palabra es más incierta en su empleo pues podemos, con ella,
pasarnos o no llegar; hablar demasiado o demasiado poco y, en
fin, decir algo con las palabras menos apropiadas por la
urgencia que el discurso exige. En su lugar la escritura
admite pausa (nadie nos urge: "siga Vd. escribiendo"),
correcciones de palabras y enmiendas de frases, todo antes de
salir a la luz el texto definitivo.
Y hecho este preámbulo que justifica la colaboración que suelo
hacer en LA SIRENA DE ARAGÓN, paso a hablar (a escribir mejor
dicho) de la "puntica" norte de la provincia de Zaragoza.
Comprende esta zona las poblaciones de Sigüés, Salvatierra de
Esca, Artieda de Aragón y Mianos. Esta zona, que en la época
moderna durante un tiempo dependió administrativamente de Sos,
pasó luego a centrarse en Jaca y más tarde Sangüesa (Navarra).
Desde el desafuero del pantano de Yesa que en los años
cincuenta del pasado siglo ahogó a las poblaciones
vecinas, todas zaragozanas también, de Tiermas Ruesta y Escó,
vio perder ya una

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una
parte de sus tierras que ahora con la subida de la cota de la
presa del pantano les arruinaría totalmente. Ya perdieron
población y en consecuencia sus médicos, practicantes,
maestros y escuelas, curas y abadías, bares, restaurantes y
cantidad de oficios antiguos o más modernos como herrería

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tejedor, carnicero, panadero,
boticario, comerciante, todo ello al no ser rentable ninguno
ante la poca población.
Hace cuatro días mal contados que
se instituyeron las comarcas en nuestra Autonomía y este
pequeño triángulo pasó a depender de la Jacetania, ¡que es
Huesca!. Recordando los primeros tiempos del Condado y del
Reino de Aragón este trozo pertenecía al Reino de Pamplona, ya
que tributaba al monasterio de Leire. Pasó a poder del primer
rey aragonés Ramiro I que se lo arrebató a su hermano. Hoy día
parece que nadie lo quiere; sus pocos habitantes, recordando
quizá la historia antigua, dependen sanitariamente de
Pamplona, tienen el prefijo telefónico de Navarra, lo que les
hace tener la factura telefónica más cara de la provincia,
pertenecen comarcalmente a Huesca y nadie parece quererlos en
Zaragoza sino para embalsar en ellos más agua que abastezca a
la capital (agua de boca), ya que el trasvase del Ebro parece,
al fin, desechado.
Manuel
Casasús Iguácel.
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