Hemos aprendido
que todo se puede alcanzar mediante el dinero, por lo tanto
también la salud, la aptitud para el trabajo, la perfección
corporal, la belleza y el bienestar físico. Esta cultura de
tecnócratas hostil a la naturaleza busca descubrir sus
secretos para manejarlo con eficacia.
Nosotros somos
nuestro cuerpo y somos los mejores y principales conocedores
del mismo. Y cuando él se rebela contra lo que le exigimos
mediante nuestro estilo de vida, somos nosotros los que
debemos asumir la responsabilidad. La unidad del cuerpo y el
espíritu nos enseña que todos los días podemos hacer algo para
mantener esa unidad. Así nos enteramos de algo que
presentíamos: que los sentimientos y los pensamientos están
más estrechamente ligados al estado del cuerpo de lo que
estaba dispuesta a reconocer la ciencia tradicional de los
expertos.
El mayor poder
del cuerpo humano es su capacidad de autocuración; pero ese
poder depende de nuestros pensamientos y de nuestras
actitudes, de nuestras espectativas y de nuestros criterios,
que se traducen en procesos fisiológicos. Nada sorprende más
en los quince millones de neuronas del cerebro humano que su
extraordinaria capacidad para transformar los pensamientos,
las esperanzas y las ideas en sustancias químicas negativas o
curativas.
Las personas
conscientes de su cuerpo logran alcanzar muy bien el anhelado
e ideal estado de total relajación y ayuda corporal con ayuda
de técnicas espontáneamente descubiertas o aprendidas, como el
yoga o la relajación muscular progresiva. en algún artículo
anterior que he publicado en "La Sirena de Aragón", les he
explicado algunas de estas técnicas como el método del 3 al 1
y algunos de ustedes las han aplicado con alta eficacia para
su salud y beneficio.
Las
enfermedades del cuerpo son ocasionadas por factores sociales,
psíquicos y mentales y en ocasiones también por factores
físicos o ambientales, que duda cabe. Son trastornos de la
autorregulación y la autoorganización del cuerpo y de la
psique, son la falta de respeto, en todos los niveles de
nuestra existencia, de los periódicos procesos y funciones
psíquicas y orgánicas.
En definitiva,
todo lo que les he explicado se puede resumir muy sucintamente
en lo siguiente: