|

|

¿Te
preocupa si te quiero?
Deja ya de
preocuparte,
yo soy
parte de ti,
carne de
tu carne.
¿Cómo podría dejar, dime,
de quererte, madre?
¿Acaso pude nacer
de una flor miserable?
Si tú me diste la vida,
si en tu seno me engendraste,
¿Cómo existiría sin tí?
¿Cómo podría no amarte?
Que si guardo buen recuerdo,
un día me preguntaste
¿Acaso lo dudas, madre?
Antes de que naciera yo
me regaste con tu sangre.
En el momento del parto
de ti misma te olvidaste,
pensando tan solo en mí,
en que nada me pasase.
Lo primero que pensaste,
al poco de yo nacer,
fue en como alimentarme;
en principio con tu leche,
de amores, en todo instante.
Porque no sufriera yo
tu propia vida inmolaste.
No guardo ningún recuerdo,
te llevo en el pecho, madre.
¿Quién podría ni aún pensar,
semejante disparate?
Si por causa natural
llevo tu amor en mi sangre.
Por
María Teresa García.
|